Sociología Obrera

miércoles, 16 de mayo de 2007

Ordenar y gobernar: las marcas del régimen feudal en la Universidad Estatal ( I )

PARTE 1 : EL CASO DE LA UNIVERSIDAD DE LA FRONTERA Y EL ATAQUE REACCIONARIO DEL GOBIERNO UNIVERSITARIO A LOS ESTUDIANTES Y LA IZQUIERDA POLÍTICA[1]


La expresión y acción de un régimen feudal al interior de las universidades estatales, a través de una casta político-académica, burocrática y antidemocrática, sólo puede ser entendida como parte de un clima de alto avance de la reacción en pos de cerrar el conflicto abierto en materia de educación por el movimiento secundario, el cierre importante de una coyuntura política en la movilización de masas, lo que ha desatado fenómenos como la criminalización de la juventud, la preocupación del aparato estatal de mantener la ‘cohesión social’ y la estabilidad de status quo, lo que cierra el panorama en que las nuevas ordenanzas de deberes y derechos son aprobadas en la UFRO. Esta es la respuesta a la necesidad de una política efectiva del régimen de un blindaje-reaccionario frente al avance de sectores de la población que no soportan más la exclusión social, política, económica y cultural.


PANORAMA LATINOAMERICANO. UN ESPACIO MARCADO POR EL CONFLICTO.

"La existencia de ideas revolucionarias en una época determinada
presupone la existencia de una clase revolucionaria”.

Karl Marx

Los últimos hechos en América Latina marcan nuevos precedentes en la lucha de clases, dentro de los cuales se puede destacar un avance concreto de la clase trabajadora, los movimientos sociales, y el pueblo empobrecido en general, de acuerdo a las contradicciones sociales de los regimenes capitalistas y una crítica al programa económico del modelo neoliberal[2].

Esto ha significado el reposicionamiento de temáticas, teorías (incluida la discusión acerca de la estrategia revolucionaria en al izquierda) y actores políticos en función de intereses concretos identificables en materia política, social y económica, es decir, en el campo de cuestionamientos al orden burgués establecido, a la lógica de los estados capitalistas y de la dominación del capital transnacional en la región, ya que “la fase actual de la globalización está enraizada en el cambio de la correlación de fuerzas de clases dentro del Estado, la sociedad y el lugar de trabajo”[3].

En esta dirección es que los partidos políticos patronales, como los proyectos políticos ‘progresistas’ y los partidos que se hacen pasar por ‘amigos del pueblo’, los cuales significativamente han llamado a procesos de izquierdización de los discursos, acompañados de gestos políticos de contención de las expresiones de descontento social, canalizándolo finalmente a través de un ‘dialogo social’, cargadas de retóricas populistas, abogando finalmente a la conciliación de clases; y otras manifestaciones de expresión de independencia de clases donde la radicalización en los métodos y las exigencias han mostrado diferentes formas de contención y represión directa.

Estos hechos han significado referentes subjetivos para la clase trabajadora y los elementos de vanguardia en la lucha de clases, sumado a una comprensión (o de conocimiento práctico) de las contradicciones objetivas que tienden a acelerarse y agudizarse de acuerdo a la lógica del modo de producción capitalista, lo cual ha significado que se vaya desarrollando una nueva experiencia revolucionaria para las masas (la cual significa además una responsabilidad para la intelectualidad y las organizaciones marxistas de sintetizar y difundir), las cuales ven ejemplos concretos de enfrentamiento a las cúpulas del poder político patronal.

Es un hecho que “el nihilismo post-moderno, el fundamentalismo neoliberal democrático, la destrucción del sujeto o los pactos entre ciudadanos virtuosos, comienzan a mostrar grietas luego de su acceso rutilante en los años 80’. Una crisis que acompaña la crisis de partidos como parte del bagaje cultural de la modernidad, mientras los medios de comunicación construyen un verdadero juego de simulacros para dar imágenes de la ‘verdad informática’ que el sistema requiere”[4].

Así es como el conflicto social se ha abierto como posibilidad histórica de cuestionamiento al poder político existente, llegando en sus expresiones más radicales a la caída de gobiernos pro-neoliberales y desatando la abertura de un espacio político para la izquierda a nivel internacional de comenzar a perfilarse como alternativa política frente a la hegemonía de la ideología del consenso de la democracia liberal y la nebulosa y abstracta idea del Estado v­/s Mercado que oscurece la ideología de clase.

CHILE Y LA EXPRESIÓN DEL DESCONTENTO SOCIAL. LA SITUACIÓN NACIONAL Y LA IDEA DEL CIERRE POLÍTICO POR DERECHA.

Las experiencias de la lucha de clases en nuestro país, hablan de signos de recomposición al interior de la clase obrera, la cual comienza a mostrar prácticas de protesta y demanda de derechos y exigencias básicas frente a fenómenos de explotación y precarización laboral, basándose aún en demandas de corte salarial y de reivindicaciones propias de la misma actividad de trabajo, con algunos hechos que marcan la solidaridad de la clase trabajadora con otros sectores postergados en la sociedad capitalista[5].

Cabe mencionar la lucha discontinua que vienen desarrollando los trabajadores contratados y subcontratados del cobre desde el verano del año 2006 hasta la fecha, los cuales han sido procesos de radicalidad y han mostrado la importancia estratégica de la clase trabajadora en la producción, y como sujeto político en el medio de la producción capitalista.

Pero sin lugar a duda la experiencia más significativa de descontento social el año 2006 ha sido la lucha secundaria y su respectiva movilización, la cual impulsó transformaciones, no sólo en una ‘agenda política de gobierno’, sino que en la misma reubicación supraestructural de los actores políticos. Además significó una ‘crisis’ de gobernabilidad para la Concertación y un cuestionamiento abierto departe de la opinión pública en materia de educación y rol del estado, mientras el posicionamiento de clases del gobierno fue cuestionado, así como sus intereses de clases se fueron haciendo cada vez más explícitos, lo que abría duras heridas a la bestia agonizante que hoy gobierna.

Obviamente estos han sido fenómenos importantes en la apertura de un proceso de recomposición de fuerzas, pero además debemos mencionar los detonantes objetivos en la ubicación histórica de la formación social de la cual hoy hablamos, que han dado a luz fenómenos tan progresivos como los del conflicto entre los trabajadores forestales de Arauco y la patronal de Angelini en mes de mayo del presente año. Aquí es donde se contempla como la precarización laboral, la miseria laboral y salarial van dado paso a procesos de reagrupamiento sindical en pos de mejores condiciones de trabajo, implicando una conciencia de la clase trabajadora de las contradicciones del modo de producción capitalista por medio del cuestionamiento abierto a las exorbitantes ganancias obtenidas por la industria forestal en desmedro de sueldos miserables y relaciones indignas en el mundo laboral.

Estos fenómenos que aún no son propios de una situación concreta de la lucha de clases, en la cual podamos hablar de un conflicto directo y no mediatizado por direcciones reformistas o pro-patronales, con organización de masas y de sindicatos tras una lucha contra los intereses de la clase propietaria. Sino que hoy hablamos de fenómenos intermitentes que abren paso a nuevos conflictos pro medio de la experiencia que de conjunto va desarrollando la clase obrera y la cultura de la protesta que se va insertando de acuerdo a las nuevas exigencias que va desarrollando el estado y la clase patronal para seguir gobernando.

RESEÑA DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL EN LA UFRO DURANTE EL 2006. FACTORES SUBJETIVOS DEL TRIUNFO DEL AUTORITARISMO EN LA UNIVERSIDAD.

Si alguien se prepara para contar la historia acerca del atropello político hacia el estudiantado por medio de las ordenanzas, no puede dejar de mencionar ¿Quién es éste estudiantado y, cuáles son las facilidades que entrega al enemigo para qué éste se decida a actuar tan ofensivamente hacia la extinción del conflicto? El momento en que hoy el autoritarismo golpea en la UFRO, realmente no es arbitrario, y eso ya lo hemos entendimos dentro de la coyuntura nacional, pero dentro de la universidad existe un ambiente distinto a lo que anteriormente representaba el estudiantado de la educación superior, como foco crítico de las políticas de estado, como lazo entre las huelgas obreras o los conflictos sociales, etc., sino que hoy lo encuentra:

  1. Fragmentado y desorganizado.
  2. Sin un norte político en materia educativa.
  3. Con una burocratización de la política.
  4. Enfrascado en antiguas disputas
  5. Sin una posición política frente a la coyuntura nacional.

Las experiencias de luchas que el movimiento estudiantil había desarrollado al interior de la UFRO estaban enmarcadas en antagonismos creados por las direcciones reformistas frente a condiciones coyunturales de crisis del sistema de financiamiento (créditos, becas, etc.), mientras que en la actualidad todo éste entramado conflictivo que antes desencadenaba movilizaciones y tomas de edificios, etc., de métodos de protesta y de organización, ha sido reemplazado por la lógica sincrónica al modelo económico impuesta por la Ley de financiamiento de la educación superior aprobada el año 2005 que permite disponer de créditos de bancas privadas para continuar estudios, haciendo hoy de esto una práctica naturalizada e incorporada a las prácticas y expectativas sociales impuesta por la burguesía patronal como forma única de pensar la educación y la sociedad.

Es decir, que luego de éste ataque patronal que ha naturalizado la privatización, ha insertado una visión o una ideología de lo que significa la educación en Chile, como mercancía regulada por el mercado, legitimando un método, como la solicitud de crédito vía institucional en época de verano, no permitiendo la organización colectiva para promover las anteriores ‘revueltas coyunturales’, fortaleciendo el derecho a pedir dinero con el fin de solventar los gastos que significa el entrar a la educación superior: un negocio que no es cuestionable ni modificable por los intereses de la sociedad, sino que sólo en pos de los indicadores internacionales de competitividad científica o de maximización de recursos en la gestión, etc.

La normativa existente hasta antes de marzo del presente año, de hecho acompañaba este proceso, ya que si no existía un marco que resolviera contener y reprimir las amenazas al modelo educativo impuesto, como lo resulto ser a través de las movilizaciones del año 2005 en contra de la ley de financiamiento, éste no hubiese podido implementarse satisfactoriamente. Por ello es importante reconocer los fenómenos regresivos y reaccionarios que van dando paso a éste automatismo o esa pasividad que hoy vemos plasmada en la inactividad estudiantil frente a un ataqu tan feroz como el aquí perpetrado.

De hecho para comprender al fenómeno estudiantil del cual hoy hablamos, en donde señalamos que se encuentra desorganizado, sin caer en una crítica burocrática, de café y pasiva[6], debemos contemplar dialécticamente la mezcla de las condiciones objetivas (financiamiento, derrotas del movimiento estudiantil, represión, persecución, etc.) con por otro lado factores subjetivos (desgano, desconfianza, conformismo, desinterés, etc.) que dan luz acerca del por qué del golpe del autoritarismo para reafirmarse en la conducción política de la universidad.

En primer lugar cabe señalar que las condiciones de desorganización, no son como lo quieren maquillar tan bien nuestros amigos de sociología una responsabilidad de contar con éste ente negociador, acercándonos a la discusión de federación o congreso, sino que más bien en una serie de procesos reaccionarios en las confrontaciones políticas de los últimos años que han terminado por desencadenar la reestructuración orgánica de algunos centros de alumnos y del mismo consejo de presidentes de acuerdo a las dinámicas del estudiantado.

De hecho lo vivido el año 2003, con la federación de consenso que agrupaba a la concertación y la JJCC resultó ser el final de un proceso en la UFRO y la desenmascarada de los límites de la democracia representativa cuando primaban los intereses partidistas sobre los de los mismos estudiantes, siendo en esa ocasión la contención de la concertación el factor gatillante de una crisis de todo el conjunto el modelo de la representación y del enfoque político que aquí se pretendía exponer sin cuestionamiento a la educación de mercado, sin conciencia de clases, sin apertura a un discurso político crítico, sino que más bien abierto a la mediación burocrática y administrativa entre los intereses patronales y los del movimiento estudiantil.

En esa misma situación se vio el significado de ésta colaboración de ‘la izquierda del régimen’ y la concertación para sentar una federación ‘híbrida’ que al final terminó fracturando y desencadenando contradicciones que se mantienen hasta el día de hoy[7], reafirmando la práctica del reformismo y el colaboracionismo de clases como estrategia política universitaria e parte del estalinismo.

Quienes hoy alegan burdamente y cómodamente desde sus sillones reclinables acerca de la falta de un ‘ente de negociación válido’ deben saber desde ya que ningún fenómeno es ahistórico ni se explica por sí mismo, y cuando entendemos realmente su significado y encontramos que esto se constituye en una necesidad real para un cambio real debemos tomar una posición activa y de transformación práctica. Las palabras solamente se las lleva el viento y pueden ser entendidas como elementos reaccionarios sino van acompañadas de hechos concretos[8].

En concreto, la discusión de federación y congreso no se ha superado. Cuando hablábamos de ‘antigua’ disputa no nos referíamos a que esta estuviese descontextualizada, sino que aún no se encuentra la forma, luego de varios años de debate (03-07), de reorganizar el movimiento estudiantil y refundar su organización en base a métodos democráticos que provengan del mismo círculo dirigencial. Esto lamentablemente pese al grado de politización que alcanzó esta discusión en algún momento, ha terminado por dilatar las orgánicas al interior del movimiento estudiantil, las cuales no han sostenido la discusión por falta de elementos políticos en la discusión, como por un desgaste inevitable en una lucha sin acuerdo, en donde no existirían los perdedores, y, por ello, sin final. Aquí la confrontación también ha pasado en como validar aquella decisión, ya que si esta no fuese por democracia directa sería contraproducente con el motivo del congreso, mientras que cualquier decisión tomada dentro del consejo de presidentes por medio de la democracia representativa en función de la federación deja de ser un argumento válido para la contraparte.

Estos elementos han estado en estrecha relación con la misma fragmentación política que se dio en un momento de la lucha estudiantil y que volvió al estudiantado a la conflictividad que hoy se mantiene casi ilusoriamente y sin muchos elementos concretos, en donde la superestructura del consejo de presidentes se quebró definitivamente y recién se recompone como mecanismo, a la vez que sólo se plasma como reacción al ataque, pero a la vez no como elemento organizado y constante de agrupamiento del estudiantado (sus decisiones asamblearias) en pos de una política común. Esto ha significado el ‘norte político’ está definido por las mismas contradicciones antes mencionadas, que no dejan de ser importantes, pero que a la vez no han permitido ni siquiera una política de frente único ante la amenaza reaccionaria que constituyen las nuevas ordenanzas de deberes y derechos.

A la vez la burocratización de la política se ha basado en ese sectarismo que mantiene una división de las facultades sin atender al ataque concreto y real que por el momento sostiene latente la posición reaccionaria del gobierno universitario que detallaremos más adelante en el siguiente apartado. La idea del caudillismo y del cierre de las posibilidades de generar un plan de acción conjunto del estudiantado frente a temáticas tan patentes como la que abre la coyuntura actual son síntomas de una verdadera posibilidad observada por el autoritarismo para golpear definitivamente a éste enfermo convaleciente que hoy no se ha atrevido a afrontar una situación de forma ofensiva de acuerdo a las mismas particularidades que cada orgánica posee al interior del estudiantado.

EL MARXISMO Y LA LEY. LAS NORMAS EN LA SOCIEDAD DE CLASES COMO RESPUESTAS A LA REAFIRMACIÓN DE UNA CONDICIÓN POLÍTICA DE PODER

Lo que Marx nos dice en la Ideología alemana es que “las relaciones de producción efectivas entre los individuos se han de expresar necesariamente como relaciones políticas y legales. Dentro de la división del trabajo, estas relaciones han de asumir necesariamente una existencia independiente de los individuos”. Y es que cuando la misma base de las relaciones de producción se ven cuestionadas (como las relaciones de propiedad efectivas) es que las ideas de la clase dominante (la clase que es la fuerza material dominante que es, al mismo tiempo, la fuerza intelectual dominante) requieren de un ajuste o de una reafirmación ideológica de acuerdo a los cambios y transformaciones sucedidas en los regimenes políticos, en el marco de la lucha de clases o las transformaciones de las mismas relaciones de producción.

Así es como al entender las ordenanzas como parte de esta totalidad social, en donde estas relaciones político-legales son expresiones de las necesidades mismas de la clase dominante, en relación a la “expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, aprehendidas como ideas y, por consiguiente, de las relaciones que convierten una clase en clase dominante”, se contemplan en un marco de reafirmación de una hegemonía al interior de la universidad de acuerdo a un modelo de organización y de ‘legitimidad’ que vuelve a recomponer las bases del poder político y organizativo del autoritarismo feudal como mecanismo garantizador de las relaciones de dominio y de los intereses de la clase dominante.

Si bien es cierto que las transformaciones en la sociedad chilena, luego de la ‘transición a la democracia’ han significado nuevas bases de legitimidad del poder patronal burgués (de la fuerza dictatorial al electoralismo y el sufragio), las instituciones del estado tratan de incorporarse a ese proceso de ‘democratización’, ya que ellas mismas se encontraban regidas por decretos fuerza ley emanados de la dictadura militar y la coerción política que esto significaba. Hoy en día el rostro de la bestia ha cambiado, pero su acción sigue siendo la misma.

La idea de instalar esta nueva ordenanza responde a los conceptos que expresan relaciones político-legales en el lenguaje, las cuales han sido asumidas con un “carácter de universal”. Estos conceptos universales serían parte de todo un proceso de validación del régimen imperante y de las mismas condiciones de producción de la mercancía educación, en función de su naturalización y aceptación, de acuerdo a la condiciones de la división del trabajo y relaciones de producción concreta que hablan de la contradicción existente en la sociedad de clases.

Este mismo hecho que se plasma en “los estudiosos de la política y los juristas atribuyen a estos universales una validez especial y los desarrollan porque a causa de la división del trabajo, han de rendir culto a dichos conceptos y ven en ellos y no en las relaciones de producción la verdadera base de las relaciones de propiedad efectiva”, por lo que la ordenanza pretende es recomponer, con bases ‘democráticas’ su validez efectiva entre el estudiantado, teniendo como referente ser una construcción basada en principios (conceptos) inclusivos e integradores, pero que analizados detalladamente responden a expresiones de la clase dominante y a su necesidad de “presentar sus intereses como intereses comunes de todos los miembros de la sociedad, es decir, dar a sus ideas la forma de universalidad y a representarlas como las únicas racionales y universalmente válidas”.

Este juego doblemente reaccionario (legitimación/subordinación) prepara el terreno para la reafirmación de una ideología y de un ser humano ideal en sociedad que sea el cimiento de ésta nueva estructura institucional que se comienza a organizar bajo los preceptos del orden normado por la clase dominante, el poder que ésta misma legitima al hacer efectiva su materialización práctica, y su poder coercitivo autoritario.

Los imperativos de la democracia burguesa han exigido estos nuevos mecanismos normativos, ya que, en teoría, los fundamentos del dominio serían distintos a los del régimen dictatorial. Pero en la práctica vemos que éste velo democratizador, lleno de conceptos de pluralidad, libertad, etc., está marcado por la reafirmación de la misma estructura y de la continuación de una casta al interior de la universidad, sin derechos concretos que signifiquen una democratización real, o sea una reforma, derechos políticos concretos para el estudiantado para decidir sobre la institución, sino que por el contrario, una coerción determinante de la práctica y su límites como estamento estudiantil sin consideración del estudiantado. Lo que de hecho observamos aquí es que los hombres que se hallan en el poder, la clase burguesa y patronal, se apoderan de la racionalidad inherente a la praxis; aprovechándose de su carácter de incompleto, la orientan hacia sus propios fines y de ser necesario la dirigen contra el conjunto de la sociedad.

Volviendo nuevamente a comprender el fenómeno dentro de la totalidad y de la amenaza que significaba el tener un estudiantado crítico, a partir de las contradicciones del modo de producción capitalista, las cuales ya estaban dando origen a hechos significativos en la lucha de clases, la clase dominante prevé está situación de cuestionamiento de la educación de clases (como cuestionamiento de fondo a la sociedad de clases) y decide a la vez relativizar un discurso democratizador sin prácticas democráticas y asegurar una protección a las relaciones de dominio que sostiene al interior de la universidad.

En esa dirección es que creemos que estas normas, su sistematización, el esfuerzo hacia una coherencia, no pueden eliminar las contradicciones. Por ello sólo vienen a atenuar a ahogar sus expresiones, pero siempre se proponen soluciones incompletas que no logran resolver los conflictos de acuerdo a la conservación de las mismas relaciones impuestas por la clase dominante, y por ello es que es necesario pasar hacia un cuestionamiento del conjunto de la sociedad de clases.

[1] Este artículo está basado en la exposición hecha por el autor para los estudiantes de la Universidad de la Frontera, organizado y patrocinado por el CCAA de la Facultad de educación y humanidades, en el mes de marzo, y otro organizado por el CCAA de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Forestales en el mes de abril.
[2] “El neoliberalismo debe ser entendido como una ideología destinada a justificar y promover la reconcentración de la riqueza, la reorientación del estado a favor de los superricos y el principal mecanismo para transferir riquezas al capital extranjero”. Neoliberalismo y lucha de clases en América Latina. La izquierda devuelve el golpe. James Petras. Ed. Homo Sapiens. Buenos Aires. 1997.
[3] Neoliberalismo y lucha de clases en América Latina. La izquierda devuelve el golpe. James Petras. Ed. Homo Sapiens. Buenos Aires. 1997.
[4] Los silencios y las voces en América Latina. Alcira Argumedo.
[5]De hecho aquí se encuentran la experiencia de las huelgas den la VIII región, en donde los trabajadores sumaron a sectores de la comunidad a solidarizar con las huelgas, sumándose además comunidades del pueblo mapuche a entregar su apoyo, faltando aún el nexo obrero-estudiantil en comisiones de apoyo a las luchas de los trabajadores, un enfoque político anti-capitalista y anti-neoliberal (internacionalista), etc.
[6] Ver en éste sentido la declaración de la carrera de sociología del 25 abril de 2007. “la responsabilidad de la representación de los estudiantes en la toma de decisiones de éste carácter recae en la necesidad de contar con un ente de negociación válido frente a estos temas… la evaluación de la contingencia debe hacerse de forma seria y responsable y responder a un proceso de estudio de esta norma en particular, para de este modo contar con argumentos sólidos respecto del cambio real que implica la ordenanza, y por ende de sus ordenanzas” (la negrita es de la misma declaración). Esto lo citamos en el marco de una crítica a las ordenanzas por medio de una crítica los estudiantes desde los estudiantes, sin actuar a la vez como estudiante (políticamente pro-activo), sino que como elemento reaccionario dando paso a un proceso de contención del descontento sin iniciativas concretas y reales, como tanto les gusta decir.
[7]Mientras en particular no conozco más que expresiones en asambleas acerca de la posición de la izquierda del régimen en ésta materia que, en primera instancia se acercaría a un congreso, mientras que por ahora parece ser más una expectación por que se abra ‘la carrera’ por la federación, ya que por el momento no ha elaborado ninguna propuesta seria en la materia ni tampoco ha intervenido en la supraestructura o asambleas para dar a conocer su política en cuanto democracia representativa v/s democracia directa, auque sabemos que la primera es la que más acomoda más al estalinismo en todo lugar de intervención y la cual han legitimado en todas sus prácticas burocráticas.
[8]Confiamos que ésta no era la intención de la asamblea de sociología, pero hemos visto que lamentablemente éste diagnóstico autocrítico de gran provecho por cierto para el estudiantado, al no tomar en cuenta posiciones críticas materialistas ha terminado por convertirse en un elemento reaccionario, sin medidas concretas frente al fenómeno, sino tomando una poción ‘expectante’ que lo convierte en cómplice del abuso y el atropello.

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal